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Se ha comprobado que los crímenes aumentan en Luna Llena. Además, son más pasionales, se producen con mayor saña y violencia y tienden a darse entre miembros de la familia o personas cercanas.A finales del año 1997 el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, remitió un escrito a todos los fiscales pidiendo "el máximo rigor y empeño en la persecución de cuantos hechos delictivos puedan generarse en el ámbito familiar y en especial en los de violencia cometidos contra mujeres. La ministra de justicia, Margarita Mariscal de Gante, declaraba que en el plazo de un trimestre esperaba tener listas las nuevas propuestas para combatir la violencia doméstica. Eran reacciones ante lo que estaba ocurriendo. Más de 50 mujeres mueren en España a manos de sus maridos. Las denuncias por malos tratos, que en 1990 ascendían a casi 16.000, llegaron a las 19.000 en 1997, pero los lamentables acontecimientos que se produjeron bajo la Luna Llena de diciembre de 1997 precipitaron las cosas y sembraron la indignación general.El día 17 de diciembre de 1997 José Parejo Avivar, de 61 años de edad, golpeó a su esposa, Ana Orantes, la ató a una silla, la roció con gasolina y le prendió fuego hasta morir carbonizada en el jardín del hogar. Se habían separado, pero él volvió -a la media casa que le correspondía, según la sentencia de divorcio- después de que la mujer con la que se había ido lo enviara de su casa. Ella lo había denunciado en quince ocasiones. Durante 40 años él no le había dado otra cosa que no fueran malos tratos, pero aquel miércoles se ensañó especialmente con su víctima. Había Luna Llena.Bajo la misma Luna Llena hubo muchos más delitos de esa índole.
(Fragmento de mi obra El gran libro de la Luna. Editorial Martínez Roca. Barcelona, 1999.)Este estudio no pretende, en modo alguno, justificar actitudes canallas, violentas ni machistas de ningún tipo, a las que siempre hemos condenado.
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